viernes, 10 de julio de 2015

Restauración Virgen del Carmen.

Estando en el mes de julio, y acercándonos al día 16, aquí mostramos el proceso de intervención llevado a cabo en una Imagen de la Virgen del Carmen. es una devoción privada de una familia sevillana, realizada en pasta de madera, por talleres olotinos a finales del siglo XIX. Concretamente, la Imagen va sellada por la fábrica El Arte Cristiano (aún vigente), fundada en 1880. Mide 45 cm. de altura.

Vemos algunas imágenes del estado inicial en el que se encontraba.

          



                                              
 Observamos que el estado general era deplorable. La Imagen, creada a base de capas de pasta de madera con estopa para rellenar el molde, había estado sometida a grandes exposiciones de humedad elevada, que penetraron en el material abriendo grandes grietas y creando cazoletas por toda la superficie Destacando especialmente la que empezaba por la espalda y discurría por todo el lateral derecho de la Virgen). Además de la gran cantidad de faltantes que presentaba, tanto de soporte (siendo la mano derecha de la Virgen y los dedos de la derecha del niño las más visibles), como de preparación y policromía.

En la parte trasera, para evitar una mayor apertura de las grietas, se intentó realizar una inyección de adhesivo de forma muy poco adecuada, ya que éste rebasó por la superficie, creando chorreones y grandes manchas. 




La corona, de tipo marquesal con floronesy perlas, presentaba grandes zonas de faltantes, que se intetaron afianzar con pequeños clavos, de poca utilidad ya que aun así se había perdido la materia. El dorado de la misma estaba muy oxidado y desprendido.


                                         

El proceso se inició realizando inyecciones de adhesivo con doble finalidad : adhesiva y consolidante. En las partes más internas, con jeringuilla, se inyectó el adhesivo para que empapase el interior de la Virgen. En las zonas superficiales, se aplicó a pincel en las zonas desconsolidadas. Para ello se utilizó un adhesivo acrílico termoplástico disuelto en agua.

Las grietas fueron selladas con masillas desde dentro hacia afuera. Es decir, en una primera intervención se rellenó el interior de cada grieta y, en la segunda pasada, se niveló hasta la superficie. Se retiraron los regueros de adhesivo de forma mecánica a punta de bisturí.

 

Se realizó una limpieza superficial de la Virgen de forma química, utilizando para ello jabón de ph neutro disuelto en agua.

Y llegamos así a la parte más complicada de ésta intervención en particular: la reintegración volumétrica. Partíamos de la base de conocer la advocación de la Virgen y, además, su manufactura. Acudimos, pues, al catálogo de dicha fábrica (www.elartecristiano.com) para investigar si aun existe el molde que sigue reproduciendo esta representación mariana en concreto. Y, afirmativamente, dimos con ello:

Imagen tomada del catálogo de la fábrica El Arte Cristiano 

Teniendo el modelo original como referencia, bastaba en tomarlo de ejemplo para ir recuperando las partes perdidas. En especial las manos de La Virgen y el Niño, para poder observar el movimiento y posición de los dedos y el ademán que tienen.



                                        



La mano derecha de la Virgen fue necesario realizarla en tres partes, ya que la unión era complicada y el volumen a reintegrar demasiado. Procedimos de la siguiente forma:
- Una primera zona que afianzase correctamente la unión con la laguna. 
- Una segunda en la que insertamos un perno de madera para afianzar el peso de la masilla y que no descolgase.
- Una tercera y última fase en la que se completó el volumen total de la mano y la manga.

Al mismo tiempo, se recompusieron los dedos de la mano del Niño Jesús, faltantes de la túnica de éste y del hábito carmelita de la Virgen, y los faltantes de la corona. Tras ello, empezamos con la tarea del estucado y nivelación de lagunas. En algún caso, y debido a la gran extensión de éstas, fue necesaria una texturización que imitase el craquelado de la Imagen para que, a la hora de reintegrar cromáticamente, quedase todo el conjunto en armonía.

 


                                        

Sobre estas líneas vemos la imagen tras el estucado, un detalle de la nivelación con bisturí y las primeras aplicaciones cromáticas en la integración de las lagunas.


Tras el barnizado final y el posterior retoque con pigmentos al barniz, a la Imagen le fueron devueltos sus principales atributos perdidos: el escapulario carmelita. Tanto en el de la Virgen como el del Niño han sido realizados artesanalmente para acoplarlos al tamaño ideal de la Madre y del Hijo. Por expreso deseo del cliente, a la Virgen no se le ha repuesto ni el cetro ni la ráfaga con estrellas que lleva en la cabeza. A continuación vemos las imágenes generales del resultado final y algunos detalles.


 

 


                        


 



Y finalizar con las siempre vistosas imágenes del antes y después del proceso de intervención.







miércoles, 8 de julio de 2015

Nuevas restauraciones belenistas.

Aquí compartimos nuevos avances en la restauración del Belén con la selección de algunas de las últimas piezas salidas del taller.

En este lote mostramos una de las figuras más antiguas del Belén y, a la vez, de mayor complicación en cuanto al proceso de limpieza de todas las tratadas hasta ahora. 

 

La figura del niño estaba cubierta por una capa grasa de suciedad, con depósitos incrustados y deyecciones de insectos. Los brazos se habían desprendido y vueltos a unir, aunque en la rotura el adhesivo había desbordado, haciendo una amalgama con el polvo, los depósitos de arena que quedan al poner la figura en la escenografía belenista y otras sustancias. 




La limpieza fue combinada y aplicada de forma físico-química, pues los grandes depósitos y concreciones de suciedad eran imposible de reblandecer con los disolventes y los agentes emulgentes utilizados. Poco a poco iba surgiendo, bajo la suciedad, la túnica clara que viste el niño.




 Otro conjunto lo formaban un hombre arreando un mulo, ambos cubiertos por una gran capa de suciedad y depósitos superficiales, que tras la intervención permitieron ver con mayor nitidez los colores de la policromía.

Tras la limpieza de las figuras y el barnizado protectivo, el procesod e reintegración volumétrica con masilla, estucado y nivelación de lagunas y la reintegración cromática devolvieron la unidad visual a las piezas. A continuación mostramos algunas imágenes del resultado final.